Dice el diario El País que científicos británicos desarrollan un sistema que permite saber si alguien no está diciendo la verdad analizando su rostro.
El aparato, según el artículo
[…] podría ser utilizado para cuestiones de seguridad, como, por ejemplo, en los aeropuertos para identificar a potenciales criminales o terroristas.
Añade después que
[…] el sistema será capaz de coger al 90 % de los que mienten, porcentaje similar al obtenido por el polígrafo
Lo único que parece evidente es que en El País no cuentan con un estadístico que pueda guiar a los periodistas cuando se meten en camisas de once varas. Pero desde aquí, y gratis, vamos a analizar la noticia como se debiera.
Supongamos que el sistema efectivamente atrapa al 90% de los terroristas. Pero supongamos, y muy generosamente, que también considera mentirosos —o terroristas— 0.1 % de quienes no lo son.
Supongamos que se hace pasar por el artilugio a un millón de personas. Y que, exagerando mucho, hay 100 terroristas entre ellos. Entonces podríamos utilizar el siguiente código
N <- 1000000
terroristas <- 100
inocentes <- N - terroristas
efectividad.terroristas <- 0.9
error.1 <- 0.01
p.carcel <- c( efectividad.terroristas, error.1 )
tabla <- cbind( p.carcel, 1 - p.carcel )
tabla <- round( tabla * c( terroristas, inocentes ) )
colnames( tabla ) <- c( "carcel", "vuela" )
rownames( tabla ) <- c( "terroristas", "inocentes" )
tablapara obtener la siguiente tabla de contingencia:
carcel vuela
terroristas 90 10
inocentes 1000 998900Es decir, incluso en condiciones generosísimas, 1000 inocentes irían a la cárcel. Y si el error en el conjunto de los viajeros inocentes fuese del 1%, serían casi 10000.
Hay cosas que no entiendo:
- Que todo el mundo que inventa un cacharrillo o algoritmo lo juzgue utilísimo para afrontar un problema, el del terrorismo, que causa en EE.UU. menos muertes que los ciervos.
- Que un periódico que se considera tan serio sea incapaz de ofrecer un análisis más completo e inteligente de lo que publica y se limite a copiar del teletipo.