Una entrada de 2022 en el blog Astral Codex Ten titulada Your Book Review: The Future Of Fusion Energy hace lo que su título indica y termina con una discusión sobre la probabilidad de éxito de esta tecnología en los próximos años.
Debajo del gráfico

dice (con mi traducción y énfasis):
Espero que llame la atención que existan muchos caminos distintos y plausibles hacia la fusión. Desde el punto de vista físico, contamos con tokamaks, stellarators, tokamaks esféricos y confinamiento inercial. Desde el punto de vista de la ingeniería, hay distintos superconductores para las bobinas, diferentes técnicas de fabricación y mucho más. Desde el punto de vista institucional, tenemos empresas públicas y privadas en siete países distintos.
En 2018, existía un único punto de fallo: el fracaso del ITER retrasaría la fusión décadas. Ahora podemos permitirnos algunos fracasos. Dado que los actores son tan diversos, es poco probable que los fallos estén todos correlacionados.
La fusión sigue siendo difícil. No estoy prediciendo que ninguna vía hacia la fusión tenga más de un 70% de probabilidades de éxito. Pero solo necesitamos que una lo consiga. En conjunto, podemos confiar en que lograremos la fusión pronto.
Me recuerda a lo que pensaba sobre las vacunas contra el covid en la primavera de 2020. Existían muchas candidatas enormemente distintas tanto desde el punto de vista biológico como institucional. No sé lo suficiente sobre vacunas como para determinar la probabilidad de éxito de cada una, pero me reconfortaba saber que había muchas opciones. Solo necesitábamos que una funcionara bien, y al final obtuvimos varias.
El argumento optimista es, esencialmente, un argumento basado en la independencia de eventos. Que, además, se postula más que se demuestra y a la que se añade apoyo retórico adicional a través de la analogía con la vacuna del covid.
Pero no es difícil armar un argumento pesimista sobre las mismas evidencias. Porque sabemos sobradamente que las correlaciones en eventos discretos las carga el diablo de la manera más sibilina y subrepticia que pueda imaginarse.