En el baloncesto, cuando un equipo pierde por dos puntos o menos, tiene la posesión del balón y quedan apenas uno o dos segundos de partido, tiene pocas alternativas a intentar un tiro a la desesperada desde lejos «sobre la bocina». Sin embargo, esta práctica estaba en retirada en la NBA por un motivo: los fallos en este tipo de tiros a canasta penalizaban —casi siempre se fallan— las estadísticas individuales de los jugadores que probaban fortuna. Ahora la regla ha cambiado y estos tiros se excluyen de ellas. La consecuencia, un incremento sustancial en esta práctica.
El FT trae un resultado aparentemente paradójico: la rentabilidad promedio de la inversión en bolsa supera a la de la inversión en deuda pública, pero la inversión en acciones individuales —al menos, para un amplio porcentaje de ellas— no. Podría interpretarse diciendo que el proceso de precios de las acciones individuales no es ergódico: la media de los rendimientos de todas ellas —la que da un fondo diversificado— no coincide con la de sus integrantes individuales a lo largo del tiempo.
Kalshi ha comenzado a permitir apuestas sobre resultados de ensayos clínicos y decisiones de la FDA.
El FT se pregunta por el impacto global de la IA en la productividad medida en términos macro. Lo hace porque, de momento, no la ve.
Uno de los mecanismos a través de los que el RU se está volviendo menos desigual es el de que los médicos ganen menos dinero; lo mismo ocurre con otras profesiones también consideradas prestigiosas anteriormente.
Duncan Weldon repasa brevemente la historia de las guerras económicas. Menciona cómo, durante el bloqueo económico al que Napoleón sometió a Inglaterra, se permitieron las exportaciones de grano a las islas porque, según las teorías mercantilistas de la época, eso reducía las reservas británicas de oro y, presuntamente, dañaba su economía.
En alguna que otra ocasión hemos hablado aquí de los LETFs, los ETFs apalancados. Matt Levine relata ahora la historia de un «single stock LETF» —un ETF en este caso doblemente apalancado que sigue un único valor— cuyo subyacente cayó un 57% en una sesión y cuyo valor, por lo tanto, cayó a cero.
Tras la caída en desgracia del LIBOR, este acabó siendo reemplazado por otro índice relacionado, el SOFR. Sin embargo, este nuevo índice no mide la misma cosa.
Los interesados en estimaciones —por su origen, sospecho que optimísticamente sesgadas— de la rentabilidad de las inversiones en I+D querrán leer la tercera sección de esto.