Sigue la discusión sobre si el progreso científico se está ralentizando o no. (Justo cuando quieren poner palos en la rueda del que avanza más claramente).
En medicina, un estudio basado en el análisis de una población extensa de artículos científicos muestra que las ideas nacen cada vez más de científicos muy especializados, se enuncian en un lenguaje menos accesible y se difunden menos.
China publicó en 2025 tanto como EEUU, RU, Alemania y Japón juntos y lidera el índice Nature, pero solo un tercio de las citas a trabajos chinos viene de fuera, frente a la mitad en EEUU y la UE. El motivo es la concentración en campos donde el estado del arte es chino, a la desconfianza —asociada al fraude— y a la caída de las colaboraciones internacionales.
Varias startups de fusión nuclear han pivotado hacia áreas aledañas: Zap Energy, hacia la fisión; First Light, hacia la tecnología de amplificación; etc. Compárese esto con lo que escribí hace un tiempo sobre el argumento de que muchas startups persiguiendo independientemente el mismo objetivo a través de tecnologías diferentes prácticamente aseguraba el éxito de la empresa.
Project Callisto: no hay tal cosa como la fusión fría. Los efectos reportados en alguna ocasión admiten todos explicaciones prosaicas.
En 1993 se escribían cosas como que zanjar la cuestión del bosón de Higgs iba a suponer «una discontinuidad en la historia intelectual de la humanidad y el hecho más reseñable que pudiera haber ocurrido desde los comienzos de la ciencia moderna en el siglo XVII». Nada menos.
En física, los descubrimientos tienen que poder ser replicados; así el fraude puede ser detectado rápidamente. Sin embargo, en las ciencias sociales, la mala ciencia puede vivir para siempre por los motivos consabidísimos.
Kieran Healy publica la viñeta
que entenderán quienes sepan que comparte universidad, Duke, con un reputado economista conductual.
Relacionado, Dan Ariely lo niega todo. Dice que estaba despistado y muy, muy ocupado.
Los suplementos de vitamina D no aportan beneficio medible alguno a sujetos sanos.
El «inverseminario»: un investigador «junior» presenta a un «senior» sus propios artículos, sin advertirle cuál será ni dejarle preparar la charla. El objetivo es enfatizar el conocimiento tácito que se pierde en la elaboración de los materiales definitivos.
David Bessis sostiene que los teoremas eran el equivalente de la moneda en la «economía de los matemáticos» y que esta ha sido devaluada hasta el extremo por la IA. Esa crisis «monetaria» estaría desencadenando otra en la «economía real» de los matemáticos, la que construye teorías y aclara e incorpora nuevos conceptos.
Harari vs. Henrich: Para Harari, la evolución fue inteligencia → lenguaje → cooperación → cultura, lo que implicaba que durante milenios nuestra especie tuvo que desarrollar y mantener cerebros carísimos sin un beneficio claro. Para Henrich, sin embargo, fue: cultura → cooperación → lenguaje → inteligencia.
La ley de los efectos imprevistos no rige solo en economía: esta vez ha afectado a la Estación Espacial Internacional por culpa de un humilde compuesto químico para la higiene personal.
