Hoy voy a hacer mención a una cosa prodigiosa. Pero sin palabras. Voy a regalar a mis lectores tres pedazos de código que son este
jugar <- function( n, make.step ){ tmp <- rep( 0L, n) for( i in 2:n ) tmp[i] <- make.step( tmp[i-1] ) tmp } juego.s <- function( x, prob.perder = 0.51 ){ x + ifelse( runif(1) < prob.perder, -1L, 1L ) } res.juego.s <- replicate( 1000, jugar( 1000, juego.s )[1000] ) hist( res.juego.s ) fivenum( res.juego.s ) este
juego.c <- function( x ){ prob.perder <- ifelse( x %% 3 == 0, 0.905, 0.255 ) juego.s( x, prob.perder ) } res.juego.c <- replicate( 1000, jugar( 1000, juego.c )[1000] ) hist( res.juego.c ) fivenum( res.juego.c ) y este otro
juego.fin <- function( x ){ sample( c( juego.c, juego.s), 1 )[[1]](x) } res.juego.fin <- replicate( 1000, jugar( 1000, juego.fin )[1000] ) hist( res.juego.fin ) fivenum( res.juego.fin ) Es una cosa tan maravillosa que no les voy a robar la oportunidad de averiguar por sí mismos en qué consiste. La semana que viene, en la segunda entrega, comentaré el código anterior y explicaré a qué se refiere y, si nadie lo ha dado a conocer antes, dónde reside lo miraculoso del asunto.
...