escepticismo

Hay bulos, sí, pero la pregunta es: ¿qué hacer?

Ayer asistí a una charla, Pseudociencia en la red: la pandemia de bulos y rumores que nos amenaza en la que se habló mucho del qué (qué bulos circulan, dónde se ubican, cómo se difunden, etc.) un poco del quiénes (separando un nosotros, los racionales/racionalistas, de una masa de tamaño indefinido de gentes susceptibles a un pensamiento mágico) y casi nada del qué hacer. Así que formulé una pregunta que reproduzco aquí por si a alguien le apetece darle vueltas.

Los que creen haber encontrado la verdad y los que siguen buscándola

Arrancan así los Esbozos Pirrónicos de Sexto Empírico: Para los que investigan un asunto es natural acogerse o a una solución o al rechazo de cualquier solución y al consiguiente acuerdo sobre su inaprehensibilidad o a una continuación de la investigación. Y por eso seguramente, sobre las cosas que se investigan desde el punto de vista de la Filosofía, unos dijeron haber encontrado la verdad, otros declararon que no era posible que eso se hubiera conseguido y otros aún investigan.

#ardeAsturias, #ardeAvilés? Ah, ¡mierda!

#ardeAsturias #ardeAvilés? Ah, ¡mierda! Notas: Las imágenes están sacadas de aquí. La página es muy entretenida, pero no es exactamente lo que promete, como evidencia esta entrada. Si no has estado nunca en Avilés, igual no entiendes de qué va la cosa. La manera recomendable de solucionar el problema es problema es yendo: vale la pena.

Dos argumentos racionales en pro de la homeopatía

La homeopatía es la bestia negra del movimiento escéptico. Su visceralidad contra la homeopatía es tal que bien podría servir de definición positiva y operativa de dicho movimiento demarcándolo mejor que otras, más etéreas y confusas, que refieran sus aspiraciones y objetivos. El movimiento escéptico esgrime la razón en un sentido paternalista y redentor. Que resulta bastante irritante para quienes, estando hartos de ser redimidos y paternalizados, no queremos para los demás lo que aborrecemos para nosotros mismos.

Dudas ¿razonables? que me asaltan

Casi siempre que leo artículos como La pobreza severa baja en España pero la desigualdad no se corrige en que se habla de pobreza, renta, deciles y demás, me asaltan siempre las mismas dudas que no sé si razonables o no. Sobre todo cuando enfatizan la situación de los deciles más extremos. Porque nací en un barrio popular, vivo en otro y tengo más conocidos en Entrevías que en Puerta de Hierro.

¿Es Vd. de izquierdas o de derechas?

En una escala (de enteros) del 1 al 10, ¿cuál es el punto medio? ¿Cuál indicaría indiferencia entre ambas opciones? No, no es 5; es 5.5. Cuando el CIS, en sus barómetros, como el de abril, pregunta obtiene las respuestas en las que se aprecian fenómenos sesgantes como, por ejemplo: Toda esa gente que se define ni fú ni fá (véase el pico en el 5), va a elegir 5 pero ¿por qué no 6?

Tres sigmas o nanay

El otro día hablaba con una colega sobre una charla a la que habíamos asistido. Yo le decía que sí, que estaba bien, pero que todo lo que habían contado era mentira. Debí haber sido más preciso y decir que no era verdad, que es distinto. Pero las canapescas circunstancias no eran propicias para el distingo. Mi interlocutora me escuchaba, pienso, entre sorprendida e incrédula. Todavía está en la edad en la que hay que creérselo todo —sí, esa edad y esa obligación existe— y tiempo tendrá de dejarse envenenar por el nihilismo.

Por qué soy escéptico con respecto al periodismo de datos

Lo dejé dicho hace un tiempo: en algún momento de esta charla expresé mis motivos. Hay iniciativas muy encomiables que abogan por la apertura de datos. Convengo que la disponibilidad de datos de organizaciones púbicas y privadas facilitaría su fiscalización. En particular, la fiscalización que realiza la prensa: su acción sería más eficaz de no tener que jugar al gato y al ratón. Pero hay motivos para el escepticismo. Hay motivos para pensar que la liberación de datos es condición hasta cierto punto necesaria pero en modo alguno suficiente para alcanzar esos loables objetivos.