Estadística Pública

El paquete MicroDatosEs para microdatos públicos

Comencé hace un tiempo un pequeño paquete de R, MicroDataEs, para importar automáticamente a R ficheros de microdatos distribuidos por los diversos organismos estadísticos (españoles, por acotar el ámbito). El objetivo es facilitar el análisis de este tipo de datos a los usuarios de R y como consecuencia:

  • fomentar el uso de R entre aquellos que utilicen frecuentemente este tipo de información y
  • hacer más accesibles estos datos a los usuarios de R.

Quien haya tratado de trabajar, por ejemplo, con los ficheros de microdatos de la EPA que publica el INE comprenderá rápidamente el interés y alcance del paquete. Porque estos datos:

No es país para estadísticos

Esto me pasa por madrugar en lunes. Me levanto y me tropiezo con noticias como esta:

Ha sido reproducida en términos similares en otros medios. Es decir, incidiendo en la presunta causalidad de la subida del precio de los medicamentos en la subida del IPC de julio (el índice adelantado; el definitivo se conocerá a mediados de agosto). Sin embargo, la nota de prensa del INE, la única información con la que se cuenta a esta hora y que no incluye desgloses dice textualmente (aunque con mi subrayado):

Edad, nivel de formación, sexo y paro

No sé si alguien podrá ayudarme con este gráfico que he hecho con Mondrian:

Está construido a partir de los microdatos de la última EPA e indica el porcentaje de parados (resaltado en verde) dentro de las siguientes tres categorías:

  • Tramos de edad (ordenados)
  • Nivel de estudios (desde los que no han completado la primaria hasta los universitarios)
  • Sexos

Desafortunadamente, he perdido las etiquetas. ¿Podría alguno de mis lectores ayudarme a identificar a qué categoría pertenece cada barra?

Otra oxímoron: notarios y estadísticas

El otro día fui al notario. Una notaría es un sitio lleno de papelotes. Decía yo: “todos los legajos de ese estante caben en mi pendrive”. Y me hacían chistar por si mis palabras podían llegar a oídos susceptibles. Luego, por unos papeles (por triplicado y todos con grandes sellos y rúbricas) impresos a partir de plantillas de Word en cuyas casillas teclea un administrativo tus apellidos, te sacan 120 euros. ¡Son tan españolas las notarías!

La desigualdad y cómo medirla

Últimamente he tenido bastantes visitas del extranjero. Las llevo a pasear por el centro de Madrid, ¡qué remedio! Y siempre surge el mismo comentario: habiendo crisis que nos cuentan los periódicos, ¿cómo es que están las terrazas a rebosar? Y mi respuesta es siempre la misma: lo que se ve no es la crisis; lo que se ve, en el fondo, es la desigualdad.

Otros han escrito, y mucho mejor de lo que lo haría yo, sobre lo pernicioso de la desigualdad en la economía e incluso, sobre la misma democracia. Yo me limitaré a exponer algunos problemas que produce su cuantificación.

Definiciones estadísticas básicas (para los periodistas de "El economista")

Muy señores míos periodistas de El Economista: déjenme que les recuerde una definición estadística básica para que no vuelvan a meter la pata como en su reciente artículo ¿Está la mitad de los jóvenes en paro? La tasa real sería del 18%.

Efectivamente, según la OECD, sólo el 18% de los españoles entre 15 y 24 años son desempleados. Un desempleado es una persona que no tiene trabajo y lo busca activamente. Y se supone que si estudia está… estudiando, no buscando trabajo.

Esperanzador no: varianzador

Que conste que soy un partidario de los adjetivos. Supongo que por sentimentalismo. Me caen simpáticos excepto

  • cuando se abusa de ellos y se dice, por ejemplo, analítica en lugar de análisis o normativa en lugar de norma o
  • los usan estadísticos en horario laboral.

Y si trabajan en el INE, aún más: se les paga por estadísticos, no por guionistas de opereta.

Viene esto al siguiente párrafo (con mi subrayado):

Desconfianza en la estadística pública Argentina

Pasé recientemente unas semanas en Argentina. Abundan las razones para que todos hiciesen eso alguna vez en la vida.

Aproveché para descansar de muchas cosas. Y muy especialmente de ese leísmo rampante y agotador que viene últimamente caracterizando al español peninsular.

Tuve ocasión de hablar de política. De la de acá y de la de allá. Me preguntaron por mi opinión por la K, es decir, el matrimonio Kirchner que controla la política nacional desde hace casi diez años. Honestamente, encuentro los modos de los políticos argentinos —y muy especialmente los de su presidenta— demasiado teatrales, dramáticos, conmovedores. Y no es mi estilo, aunque reconozco que es una mera cuestión de formas.

Estoy muy de acuerdo con la CEOE...

… cuando dice que hay que ver qué pasa y analizar las estadísticas. En lo demás, no lo sé (ni lo pienso decir aquí). Pero traigo el asunto a colación porque hace un par de días hablé, un tanto exteporáneamente, sobre desempleo y subsidios. Y uno de mis lectores hizo un comentario del que extraigo

No me gusta, no me gusta que se insinúe siempre que “España está llena de listos, que agotan el paro porque les sale mejor que trabajar”.

Día mundial de la estadística

Hoy día 20 de octubre celebramos el segundo día mundial de la estadística. También es el día mundial del chef, supongo que por casualidad.

Ambas, la de estadístico y la de chef, son profesiones que es preferible que no se noten. Cuando cobran algo de relevancia, malo. Supongo que por eso es necesario dedicar un día a quienes las practican.

El que un chef se equivoque puede ser enojoso: se sonroja el camarero, hay que devolver el plato a la cocina y muchos temen que le pase algo cochino por el camino. Pero, ¿cuando es la estadística la que está torcida (o, tal vez, demasiado cocinada)?