tecnología

Más sobre si la estadística es una ciencia

A veces nos encontramos con problemas como: curar un orzuelo, calcular el área por debajo de una curva, medir la altura de la torre de una iglesia o estimar la elasticidad del consumo de un producto con respecto a su precio y utilizamos técnicas como preparar un ungüento de acuerdo con las instrucciones de una vecina octogenaria; pintar la curva sobre un cartón, recortarlo y pesarlo; preguntarle al párroco u obtener datos de precios, consumos y hacer algún tipo de regresión.

¡Terror! ¡Las máquinas nos van a quitar los trabajos! ¡Oh, oh, oh! ¡Uh, uh, uh!

Habréis leído por ahí relatos apocalípticoides sobre un futuro gris en el que las máquinas nos dejarán sin trabajo. Clic. Otra gente memos agorera opina que, más que trabajos, la máquinas eliminarán tareas (i.e., partes aburridas de los trabajos). No voy a hablar de unas señoras, muy funcionarias ellas, clic, que conforman el Registro (con mayúscula) de cierta institución pública en la que tuve que depositar una factura impresa, firmada a mano y por duplicado recientemente.

La estadística (y la ingenería, y la medicina, y...) es una tecnología

Abundo aquí en un punto polémico de mi charla de Pamplona: el que define la estadística como una tecnología (bajo una definición bastante particular de ella). Pero es conveniente comenzar por el concepto de técnica. Que el DRAE define horripilantemente: Conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve una ciencia o un arte. Y no, no, no… No solo las ciencias o las artes se sirven de técnicas para alcanzar sus fines.