Mala Ciencia

p-valores y el perro que no ladró

Tengo un montón de artículos por ahí guardados que fueron escritos a raíz de la publicación de The ASA’s Statement on p-Values: Context, Process, and Purpose, ya en 2016, que ponía en cuestión el uso indiscriminado y acrítico de los p-valores. Algunos de ellos son este, este, este o este.

Asunto que se refiere a y abunda en todo lo que se ha escrito sobre la llamada crisis de replicabilidad, sobre la que también se ha escrito largamente.

Así de floja está la evidencia científica (sobre el impacto de Airbnb en el mercado inmobiliario)

Un reciente artículo de El País tiene un título que lo dice todo: Los informes que refutan a la CNMC: Airbnb sí infla el precio de la vivienda en EE UU. Dice en la entradilla:

Tres estudios universitarios muestran que las plataformas de alquiler turístico han encarecido el mercado del alquiler en ciudades como Los Ángeles y Boston.

Así que he buscado uno de los tres, How Airbnb Short-Term Rentals Exacerbate Los Angeles’s Affordable Housing Crisis: Analysis and Policy Recommendations y me dispongo a comentarlo en vivo, página a página.

¿Qué más se supo de la correlación del s. XXI?

No os acordáis porque pasó en 2011. Yo tampoco me acordaba hasta que me volvió a la cabeza no sé bien por qué motivo. Pero durante un par de semanas hubo revuelo porque unos tipos habían descubierto una medida de correlación mucho mejor que la correlación, etc. Creo que hasta salió publicado en prensa. Yo escribí al respecto, claro está.

Ocho años después, nada. Y lo mismo, supongo, con tantas, tantas y tantas cosas.

La dieta de hambre en días alternos en la alimentación de los viejos

Traigo a colación de mis lectores un artículo del año 1956, La dieta de hambre en días alternos en la alimentación de los viejos (que se puede bajar de aquí) cuya lectura recomiendo encarecidamente.

Subrayo en él varias cosas. La primera es la sorpresa que produce desde el interior de esta burbuja de amaneramiento en que vivimos sumergidos en 2018 que alguien se hubiese atrevido a llamar viejos a los viejos en público y por escrito en algún tiempo y lugar.

El fraude de Lemús aún adorna las memorias del CSIC

Un tal Lemús, del CSIC, hizo avanzar su carrera científica inventando datos hasta que lo pillaron. Hasta 13 retracciones lleva el pillo. En particular esta.

Que es relevante porque aún adorna la memoria del CSIC de 2010 (pág. 256) y suma a la lista de méritos (sección de publicaciones de alto impacto) de la institución en tal año.

¿Nadie edita ese tipo de cosas? ¿Ni por principios básicos de higiene?

La viejunísima escuela

Leí esto. Me asaltó la pregunta obvia, la manifiesta, la fundamental, la sine qua non.

Si queréis, echadle un vistazo y podréis descubrirla por vosotros mismos. Y para evitar el spoiler de un golpe de vista involutario al párrafo siguiente, intercalo la foto de un lindo gatito.

Pues sí, el señor Escohotado afirma que:

En el año dos mil tres un profesor de Harvard, McCormick, un medievalista, digitalizó, escaneó todos los documentos medievales del siglo VI al siglo XIII, los pasó por un programa adecuado y les preguntó cosas tan sencillas como ¿cuántas veces aparece la palabra “negotiator”?

Vampírico como antónimo de empírico

No es exactamente un antónimo, aunque esté más alejado de lo empírico que el de libro, i.e., teórico.

Vampírico es un argumento (o hipótesis, u ocurrencia) al que no consigue matar la mera evidencia.

Para usos, orígenes y ejemplos, véase esto.

El señor de las ondículas

Un enanito encuentra un anillo. Eso le lleva a abandonar la comodidad de su Comarca para comenzar la más trepidante de las aventuras que le conducirá a salvar el mundo.

Un matemático encuentra unos papeles abandonados en una fotocopiadora, coge el primer tren para visitar a los autores y consigue transformar la sociedad: gracias a él, podemos ver imágenes de nuestros páncreas en los hospitales.

Eso nos cuenta el primer párrafo de esto, que dice:

Vivimos en un mundo opaco e interconectado

Vivimos en un mundo opaco: como en los cuentecillos de Asimov, somos usuarios de tecnologías que ni conocemos ni controlamos. Parametrizamos nuestras máquinas y las echamos a correr. Poco más podemos hacer que fiarnos de quienes nos las proporcionan.

Luego pasan cosas como que, de repente, resulta que Stan, en las últimas versiones, ha estado produciendo muestras sesgadas. ¿Qué resultados condicionará eso río abajo?

Un caso mucho más famoso es el de la resonancia magnética (fMRI): un error en el software concomitante pone bajo sospecha hasta 40000 artículos sobre estudios del cerebro. Precisamente, por lo mismo.

Es imposible enseñar nada a alguien cuyo sueldo depende de no aprender

O algo así reza una cita que no ubico. Viene a cuento de un artículo que se acaba de publicar en Nature, A manifesto for reproducible science, que se resume así:

  • Los científicos son gente extraordinaria que persigue honrada y abnegadamente el ensanchamiento del saber humano.
  • No obstante, están produciendo toneladas de mierda.
  • Pero no lo hacen consciente o malintencionadamente; lo hacen porque no saben.
  • Si se equivocan, además, es por culpa de la sociedad, que los incentiva torcidamente.
  • Si los científicos se toman la molestia de aplicar una serie de medidas que propone el artículo, producirán menos mierda.

El problema es que la ciencia se paga como la ropa vieja: al peso. Dígase lo que se quiera, pero luego, lo que ufana a científicos, universidades, centros de investigación e, incluso, países, es el número bruto de artículos publicados: de ellos dependen trienios, sexenios, anecas, proyectos, becas, rankings y demás.