Rootclaim
Rootclaim es un portal donde la gente plantea preguntas como
plantea hipótesis como
se recogen evidencias y usando este método (leedlo, es sumamente aprovechable: usa la palabra bayesian 23 veces), llega a conclusiones tales como
Rootclaim es un portal donde la gente plantea preguntas como
plantea hipótesis como
se recogen evidencias y usando este método (leedlo, es sumamente aprovechable: usa la palabra bayesian 23 veces), llega a conclusiones tales como
Por primera vez, mi compañía de electricidad ha sabido asignar a cada hora mi consumo (¿se acabarán de una vez las benditas facturas con consumo estimado?). Lo que me ha permitido construir esta gráfica horaria:
No publico el código por que dependería del proveedor. No hago comentarios porque solo a mí me competen. Pero invito a otros a echar un vistazo a su consumo, etc.
Tengo dos ordenadores, tiramisu
y ede
. Uno va conmigo y el otro me espera en casa.
Hasta hace 4 días, usaba OwnCloud para mantenerlos sincronizados y, de paso, gestionar mis backups: siempre tenía tres copias de mis datos en tres sitios distintos (mis dos ordenadores y un VPS). Pero:
Buscando alternativas, llegué a una lista corta de dos:
Leyendo Ads Don’t Work That Way me han pasado dos cosas:
Y, efectivamente, el nudo del argumento del segundo está basado en ideas de un libro que había escrito el primero y que está en mi lista de lectura: The Elephant in the Brain.
Para el estado, la I+D+i es una cosa muy rara. Está descrita aquí. Pero el estado ve como un estado.
En mi mundo la I+D+i es otra cosa. Una cosa que se hace de oficio todos los días:
Insisto: I+D+i hacemos. A espuertas. Pero, ¡ea, ea, ea, el estado no se entera!
Esto no trata sobre lo que la ciencia es sino sobre lo que la gente entiende que es. Que podría (y puede) explorarse mediante encuestas. Pero el dispendio es innecesario.
Basta con repasar aquellos atributos de la ciencia de los que tratan de investirse aquellos que, sin serlo, lo pretenden (y excúseseme el círculo vicioso). Como, por ejemplo, cátedras de mamandurrias.
Nota: esta inopinada idea es subproducto de leer esto.
Otra nota: es inútil discutir estos temas con paniaguados de la ciencia y de la impostora contraparte.
Aviso: hoy incursiono en el minado campo de la sicología pop. Seguramente todo lo que escriba sea mentira, esté superadísimo o las dos cosas a la vez.
La entrada debe y bebe de un libro archiconocido. Si no lo has leído, no sé a qué esperas.
La entrada está motivada por otro libro que estoy leyendo, The Case Against Education, del que sospecho:
Allá voy.
Fui a la Feria del Libro. El calor era el de L’Étranger. Comencé por la caseta uno. TOC. Riguroso orden hasta la cientiypico.
Libros, libros por todas partes…
Autoayuda. Autoayuda. Reverté (¿recopilatorio de artículos?). Libros rosas, libros con nombres y fotos de mujeres en la portada. Autoayuda. Infantil. Losantos y su Barcelona. Autoayuda. Dos pornógrafas. Los gatitos (y la filosofía) de Stoya. Autoayuda. DIY. Facsílmil de Voynich. Los mismos libros una y otra vez. Más autoayuda y libros facilongos. Marx y esas cosas.
Existe una brecha conceptual entre los pronósticos electorales,
que son continuos y cómo percibimos los resultados, de manera discreta: p.e., el partido X y el partido Y suman (o no).
Después de las elecciones, sobre todo de muchas de las últimas, el público siente perplejidad (frente a los resultados que acaban siendo) a la vista de las predicciones que se hicieron. Y los hacedores de pronósticos publican el consabido artículo explicando que esos escenarios que acabaron sucediendo estaban de alguna manera recogidos en sus (en el óptimo de los casos) histogramas.
Ni imaginar podéis hasta dónde me tiene lo gratuitamente con que muchos dan por hecha una relación causal entre desigualdad (economómica) y cualquier miasma social.
Yo creo que es que pocos leen cosas como estas (muy recomendable). Y sobre todo porque sale gratis mencionar el nombre de la sacrosantísima causalidad en vano. Con el peligro de que tal vez queramos invertir recursos en remediar el problema raíz y nos demos cuenta al conseguirlo de que, oh, no lo era realmente.