Electricidad

Una anécdota sobre el mercado eléctrico y sus mermas

Hace años, algunos ya, di un curso de R en una empresa de consultoría bastante grande. La impartí dentro de un grupo que desarrollaba soluciones para el mercado eléctrico. Hablando con ellos, a la hora del café, me contaron uno de los proyectos en los que trabajaban: un sistema de optimización de la distribución eléctrica que podía ahorrar millones (no recuerdo bien la cifra, pero era impresionante) a las compañías eléctricas en concepto de energía que se disipaba y perdía sin beneficiar a nadie. Sin embargo, el proyecto no tenía comprador por un muy particular motivo: la legislación del mercado eléctrico obliga a los usuarios finales a compensar a las empresas por esas pérdidas. De modo que si se reducía la pérdida, se reducía igualmente la facturación de las compañías.

Datos abiertos y farolas solares: más motivos para el escepticismo

La semana pasada hice constar mi escepticismo acerca del poder transformativo de los datos abiertos. Mencionaba dos ámbitos en los que existen datos no solo abiertos, sino abundantes y en tiempo real: el de los deportes y el de las finanzas. Y cómo, a pesar de ello, seguimos siendo, como sociedad, mendrugos tanto en lo deportivo como en lo financiero.

Valga un tercer caso que dispongo a exponer.

Tenemos igualmente datos abiertos, abundantes y en tiempo real de producción y consumo eléctrico y de su mix, i.e., qué tecnologías y combustibles se usan hora a hora. La gran lección que nos cuentan es:

Energía solar: instalaciones industriales vs paneles en tejados

Llegó a mis manos un documento sobre los costes relativos de las distintas tecnologías e implementaciones para generar energía eléctrica del que rescato este subgráfico:

precio_energia_solar

Muestra el precio del MWh en dólares y sirve para comparar, por ejemplo, el coste de los paneles que la gente instala en sus tejados (184-300) con el de instalaciones industriales (50-70).

Las conclusiones, de nuevo, de cada cual.

Menos econometría y más precioestatos

¿Será necesario un doctorado en econometría para poner una lavadora? Con eso ironiza el autor de El nuevo sistema de precios para la electricidad (I): Entre la tarifa gusiluz y la tarifa batamanta.

Os cuento el contexto.

Al parecer, a partir de cierta fecha no muy remota, el precio de la electricidad en España variará de acuerdo con el precio en el mercado de generación y, por lo tanto, según la hora. Las variaciones podrán ser importantes según el día, el tiempo, etc. De manera que los consumidores no sabrán —salvo que malgasten mucho tiempo consultando algún tipo de servicio de cotizaciones en tiempo real— cuánto les costará poner una lavadora. Y, por lo tanto, tampoco podrán ajustar su consumo al precio. Etc.

Graficaca en Gas Natural Fenosa

Hoy he querido entrar a la página de Gas Natural Fenosa para echarles un vistazo a mis facturas y he encontrado el siguiente y magnífico ejemplar de graficaca:

consumo_electricidad_fenosa

Es un compendio de todas las cosas que no hay que hacer para representar datos gráficamente. Lo más grave que tiene es que las barras no corresponden a meses sino a periodos de duración desigual e indefinida. No hay forma de ver una evolución ni de realizar una comparación.

Ofertón: tarifa plana de GasNaturalFenosa

R

En medio del fragor mediático sobre el precio de la electricidad, me ha llegado un ofertón de GasNaturalFenosa: la posibilidad de contratar una tarifa plana para la electricidad.

La entrada de hoy es el debido ejercicio acerca de si me conviene o no contratarla. En R, por supuesto.

Primero, el código:

library(ggplot2)

# tramos tarifas planas

tarifas <- c("micro", "mini", "media", "maxi", "extra")

dat <- data.frame(
  tarifas = factor(tarifas, levels = tarifas),
  hasta   = c(1500, 2500, 4000, 5500, 7000),
  tarifa.plana = c(30, 40, 55, 73, 91)
)

# precio normal del kWh
base  <- 0.13

# fijo en función de la potencia contratada
# indico el que pago yo aunque varía de
# cliente en cliente
termino.potencia <- 15

# precio del kWh sobre el límite
extra <- 0.23

# consumos posibles
consumos <- data.frame(consumo = seq(0, 7000, by=100))

dat <- merge(dat, consumos)

dat$precio.normal <- 12 * termino.potencia +
  dat$consumo * base
dat$precio.tarifa.plana <- 12 * dat$tarifa.plana +
  extra * pmax(0, dat$consumo - dat$hasta)
dat$beneficio.oferta <- dat$precio.normal -
  dat$precio.tarifa.plana

dat <- subset(dat, beneficio.oferta > -250)

ggplot(dat, aes(x=consumo, y=beneficio.oferta, col = tarifas)) +
  geom_line() +
  geom_hline(aes(yintercept=0), col = "red", alpha = 0.5)

La salida es este gráfico:

Catorce mitos sobre el mercado eléctrico

Estos catorce mitos son, en realidad, siete y siete. Los primeros, de FEDEA:

  1. El déficit de tarifa es consecuencia de una sobre retribución de la generación o del exceso de renovables del sistema y su generosa retribución o de las subvenciones soportadas
  2. El impacto en los hogares (o en las empresas) de eliminar el déficit de tarifa incrementando los precios es inasumible
  3. La retribución de todos los “fabricantes” de energía al precio que marca el fabricante más caro es una característica ESPECÍFICA de la generación eléctrica y enriquece a los productores
  4. Los precios de la generación en España son de los más elevados de Europa
  5. La causa del coste de la energía es el carácter oligopolístico del mercado de generación
  6. Los “excesivos” e “injustos” beneficios de las eléctricas españolas son una prueba del abuso al que someten al mercado
  7. Las subastas CESUR encarecen el precio de la energía

Los otros siete, del Observatorio Crítico de la Energía:

Palabras y pelas: un ejercicio apenas incoado

Nos encantan las palabras (¡y los mapas, pero esa es otra historia!). En estos días de tanto discurso hay mucho interés por examinar con lupa qué palabras dijo quién y cuándo en una exégesis cuantitativa y (¿tal vez por eso?) falta de calado.

Porque lo que dijo este o aquel, al fin y al cabo, no deja de ser predecible y poco interesante. Rara vez se dice nada que lo sea en horario de máxima audiencia y en fechas tan señaladas.

La monitorización del consumo eléctrico de los hogares

Una de mis manías más imprácticas es la de consultar el consumo de electricidad en tiempo real de Red Eléctrica Española antes de poner una lavadora. Me gusta hacerlo en los valles de consumo; o cuando para hacer circular electrones por cables de cobre contribuye menos a calentar el planeta. Aunque eso resulte en ruidos a deshora.

Una de las manías más imprácticas de las compañías eléctricas, estimo, es la de monitorizar el consumo de los hogares en tiempo real. Es decir, instalar contadores que informan del consumo cada cinco, diez o quince minutos. Conozco gente que trabaja (o intenta trabajar) en ese ámbito y me cuenta historias de horror sobre las ingentes (uso cursivas con fines sarcásticos) cantidades de datos con que esta moda castiga los servidores de las eléctricas.

Cómo poner una lavadora

Hacer una colada no es sencillo. Al menos si se tienen en cuenta todas las variables relevantes. En realidad, yo echo la ropa a la lavadora al tuntún y no sé de separar por colores ni por tipo de tela. Va todo junto. Y siempre uso el mismo programa, cantidad de detergente y del otro líquido azul que no sé para qué sirve.

Lo que me preocupa, la variable que con más atención considero, es el impacto ambiental, el consumo de energía. Más específicamente, las emisiones de CO2.