Una anécdota sobre el mercado eléctrico y sus mermas
Hace años, algunos ya, di un curso de R en una empresa de consultoría bastante grande. La impartí dentro de un grupo que desarrollaba soluciones para el mercado eléctrico. Hablando con ellos, a la hora del café, me contaron uno de los proyectos en los que trabajaban: un sistema de optimización de la distribución eléctrica que podía ahorrar millones (no recuerdo bien la cifra, pero era impresionante) a las compañías eléctricas en concepto de energía que se disipaba y perdía sin beneficiar a nadie. Sin embargo, el proyecto no tenía comprador por un muy particular motivo: la legislación del mercado eléctrico obliga a los usuarios finales a compensar a las empresas por esas pérdidas. De modo que si se reducía la pérdida, se reducía igualmente la facturación de las compañías.